Choco-uber para uno

Desde noviembre del año anterior que no hablamos, pero para ser honestos, tú has estado desde el año pasado sin mi. 

Por mi salúd no puedo beber y no me gusta fumar sobrio, la zona en la que vivo es tranquila y callada, así que el ambiente en el que escribo tampoco es el más romántico o bohemio. A lo lejos puedo escuchar lo que parece un motor; nada interrumpe la calma. En mi cabeza no hay silencio, pero como todas las noches, no te dejo de pensar. Como dueles. 

Cuando estaba en la clínica, en los momentos más desesperantes y de soledad, solía mirar al cielo y preguntarme, ¿Qué estás haciendo, estás pensando en mí, te encuentras bien? y me hacía sentir bien imaginar que lo mismo te sucedía a ti. Hoy en libertad, estamos más alejados que nunca. 

Durante unos segundos de lucidez, y tal vez de resignación, reflexiono que lo que estamos viviendo es para bien de los dos. Que tal vez lo nuestro no da para más, que nos dimos todo lo que no teníamos que dar y, que sobretodo, nos amamos lo que nos teníamos que amar. 

Que lo que vivimos nos servirá para encontrar a alguien en el futuro y la prueba de eso eres tú. Si no hubiera experimentado lo que viví antes de ti, todo el amor, el sufrimiento, el gozo y la desesperación previa a ti, jamás hubieras llegado a mi vida. Así que tal vez, haya alguien después de ti. La edad enseña que de amor nadie se muere. 

Mac DeMarco, uno de mis cantantes favoritos, escribió en su canción “Let her go”  que: “el amor es como una flor, pero que cuando la flor muere tienes que decirle adiós”. 

Esa lucidez se difumina tan rápido como la promesa de un adicto intencionado al revisar la hora y ver el collage que hice de tus fotos como fondo de pantalla. 

Vuelvo a ver tu sonrisa a través de la ventana del auto, colgándote tu gran mochila del hombro y preguntando: “¿ChocoUber para mi?”. Recuerdo ese beso en la mañana y la infinita ternura con la que me llamaste “mi Rodri”, sonrio al recordar las horas en las filas, las discusiones, los buenos momentos. 

Pero para bien y para mal, la vida no es ni como la deseamos ni como la imaginamos, pienso que Kazuo Ishiguro lo describe muy bien: “Sigo pensando en ese río en alguna parte, con el agua moviéndose muy rápido. Esas dos personas en el agua, tratando de aferrarse el uno al otro, sujetándose tan fuerte como pueden, pero al final es demasiado. La corriente es demasiado fuerte. Tienen que soltarse, separarse. Creo que es algo parecido a eso. Es una pena, porque nos hemos querido toda la vida. Pero al final, no podemos estar juntos para siempre”.
Eres el acontecimiento de mi vida.