Adame vs Trejo vs la banalidad de la Mierdificación

Ver pelearse a dos “señoros” de edad más que madura, con claro sobrepeso, sin ninguna noción de técnica boxística, después de años de seguir el chisme de sus declaraciones y el morbo de su espectáculo puede resultar entretenido y hasta divertido. 

No es actual que la degradación de otro ser humano nos entretenga, los bufones de las cortes y demás espectáculos denigrantes han estado ahí desde que los Homo sapiens tenemos la capacidad de divertirnos con la humillación del otro. 

Pero en esta época tan convulsa en la que vivimos nace un nuevo riesgo, la banalidad de la mierdificación. Y déjenme explicar un poco mejor este término. 

La “mierdificación” es un concepto acuñado por el escritor Cory Doctorow, a través del cuál explica que las redes sociales actuales priorizan la mierda, la basura, la chatarra con tal de mantener a su público y a sus anunciantes enganchados, antes de ofrecer algo de valor real. 


En un análisis de la revista Wired se explica que el internet actual se siente roto porque el conflicto y la degradación son más rentables que la calidad. Al final ofrecen un producto que no sirve para nadie. 

Kyle Chayka en un artículo del New York Times menciona que las plataformas cuentan con que los usuarios prefieren un servicio mediocre antes que tomarse la molestia de comenzar de cero en otra plataforma nueva. Por ejemplo, si te vas de Instagram pierdes tus fotos y contactos, si te marchas de Amazon renuncias a la comodidad del envío rápido. 


Por otra parte, la politóloga Hannah Arendt en su obra “Eichmann en Jerusalén” y “Responsabilidad y Juicio”, menciona que gran parte de los ejecutores de las atrocidades del holocausto judío durante la segunda guerra mundial no eran especialmente malvados, sino simplemente personas que se negaron a pensar y ahí es donde reside el verdadero horror. 

“Pero si pensamos que estos actos de puro sadismo fueron cometidos por personas perfectamente normales que en la vida normal nunca habían entrado en conflicto con la ley por cosas parecidas, empezamos a preguntarnos por el mundo onírico de tanto ciudadano corriente a quien puede que solo haga falta que se le presente la oportunidad”. 

¿Y qué tiene que ver todo esto con la pelea entre Alfredo Adame y Carlos Trejo? Que cada vez es más normal que nos entreguen mierda para entretenernos. Qué son los dueños de las redes sociales a través de las cuales se anuncian y se transmiten estos eventos los verdaderos ganadores de esta mierda. 

Los peligros de la banalidad de la mierdificación están en que no reflexionemos que ver pelear a dos personas de talla baja nos hace verlas solo como un espectáculo de enanos, como los que amenizaron la boda de Joffrey Baratheon y Margaery Tyrell. Ya no son seres humanos merecedores de dignidad y respeto, únicamente instrumentos de entretenimiento. 

Y es que en el ciclo de la mierdificación, de acuerdo con Doctorow, nosotros también somos mera mercancía, parte de un período cuyos intereses comerciales han apurado este proceso. 

Pienso que al final, cada quien sabe en qué gasta su tiempo y cómo se entretiene. No quiero poner mis gustos en un pedestal cultural. Soy seguidor de un programa en internet cuyo protagonista es un Señor Rata que acaba de dar a luz a su pequeño hijo a quien bautizó con el nombre de Chetumal y los integrantes del show hacen rankings de los mejores tacos de guisado o de los concursos de Chabelo. Tampoco soy un exquisito en mis preferencias. 

Pero sí cuestiono ser tratado más como un objeto y como un número al servicio de las corporaciones de internet. Pienso que podemos exigir mejores cosas que dos señoros de edad avanzada con sobrepeso intentando darse de golpes.